viernes, 9 de septiembre de 2011

Algunas consideraciones sobre el dolor


El dolor suele ser una señal de alarma emitida por el cuerpo. Tratar de definir el dolor puede resultar una ardua tarea, los especialistas en la materia han llegado a plantear que si se le formulara la pregunta “¿qué es el dolor?” Obtendríamos una respuesta diferente por cada entrevistado, y es que, el dolor tiene un carácter individual, marcado por componentes físicos y emocionales.

Existen diferencias en la percepción del dolor de un individuo a otro, e incluso una misma persona, en dos momentos diferentes, puede sentir como diferente un dolor supuestamente “igual”, en dependencia de las emociones y el estado de ánimo.

El dolor es una sensación causada por la actividad de estímulos de naturaleza nociva(...) es en la mayoría de los casos un mecanismo protector que avisa al individuo que los tejidos del organismo han sido dañados a están a punto de serlo..."

Lo real es que el dolor es una de las causas más frecuente de consulta al médico.

Ya a finales del siglo pasado, el Informe de Nuprin sobre el Dolor, planteaba: “El alto costo del dolor”, muestra que en los Estados Unidos todos los años se pierden 550.000.000 de días laborables por algún tipo de dolor que aqueja a los trabajadores. El dolor de cabeza es el primero en la lista, responsable de la pérdida de 157.000.000 de días. Varias clases de dolores de los huesos y de las articulaciones están en segundo lugar, con 108.000.000 de días perdidos. A estos siguen 99.000.000 de días que se perdieron por dolor del estómago, 89.000.000 por dolores de la espalda, 58.000.000 por dolores musculares, 25.000.000 por dolores relacionados con la menstruación y 15.000.000 por dolores dentales.

El dolor la mayoría de las veces es tratado solo de manera sintomática con el empleo de de medicamentos que lo supriman o alivien. Determinar la causa del dolor suele ser difícil y requiere de atención médica especializada, pero es sin dudas esencial para poder establecer el tratamiento adecuado. Para arribar al diagnostico el especialista puede necesitar indicar exámenes paraclínicos confirmatorios pero se basará sobre todo en los datos de la historia clínica y en el examen físico, por ello es elemental que el paciente aporte de manera apropiada los datos que se le soliciten.

Muchos médicos han llegado a ver al dolor como una verdadera enfermedad. “En los casos de dolor agudo, este es un síntoma de enfermedad o daño, explica el Dr. John J. Bonica en The Management of Pain, cuando el dolor es crónico, el propio dolor constituye la enfermedad.”

Existen varias clasificaciones para el dolor, acabamos de mencionar una de ellas:
  • Dolor agudo, aquel dolor intenso, generalmente de aparición brusca, asociado a traumatismos o afecciones por lo general de naturaleza grave. En estos casos es particularmente importante que el tratamiento médico incluya un diagnostico certero de las causas que lo originan
  • Dolor crónico, dolor persistente que se instaura con el tiempo, de aparición generalmente lenta y que se mantiene, es muy molesto, afecta la calidad de vida de las personas por lo que es más importante que casi todos los problemas de salud juntos. El dolor crónico ha sido asemejado a una “falsa alarma” que simplemente no se puede desconectar.
Otra clasificación sería en:
  • Dolor nociceptivo: Se debe a la estimulación de receptores dolorosos o térmicos periféricos y es transmitido al Sistema Nervioso Central por fibras nerviosas nociceptivas normales. Es el tipo de dolor que se siente ante quemaduras, o traumatismos). Para el tratamiento sintomático este dolor responde a medicamentos del tipo de los analgésicos, y los anti inflamatorios no esteroideos, así como los analgésicos opiáceos
  • Dolor neuropático: Se debe a una afección anatómica o metabólica de las fibras nerviosas nociceptivas, es decir, el problema se relaciona con las fibras que trasmiten la señal, es el tipo de dolor de las neuropatías como la que ocurre en pacientes diabéticos. La incidencia de este tipo de dolor crece mundialmente como consecuencia del aumento de la expectativa de vida, la diabetes, la infección por VIH, y a otras causas como el cáncer. Este dolor responde a los analgésicos opiáceos y a otros fármacos como los antidepresivos tricíclicos (neuropatía diabética), la carbamazepina (neuralgia trigeminal)
  • Dolor psicógeno: aquel dolor que se establece directamente en el Sistema Nervioso Central. El tratamiento esta en correspondencia con la afección que lo provoque.
Cada día el número de clínicas dedicadas al tratamiento del dolor aumenta, también se incrementa el número de analgésicos que se expenden sin receta médica, sin embargo, la cantidad de personas que sufren de dolor se acrecientan por igual. Los remedios recientes o tradicionales parecen no dar resultados, la génesis de esa contradicción parece relacionarse con el estrés capaz de producir ansiedad y tensión, que agravan la sensación dolorosa.

Las emociones y el estado de ánimo del individuo tienen mucho que ver con la percepción de dolor. Jugadores de fútbol que han estado muy ensimismados en el juego, o soldados en lo más recio de la batalla, a veces han sido gravemente lesionados y no obstante han sentido poco o ningún dolor en ese momento. Se destaca también el hecho que las mujeres a quienes se les entrena para relajarse y permanecer calmadas durante el parto a menudo dan a luz hijos con mucho menos dolor. Todo ello también se relaciona con que nuestro cuerpo produce sus propias drogas analgésicas, sustancias denominadas endorfinas.

La teoría del gate-control y el hecho de que el cuerpo produzca sus propios analgésicos pueden explicar también por qué el estado de ánimo, los pensamientos y las emociones afectan el grado de dolor que se percibe.

Existe una relación del sexo femenino con el dolor, pues existen dolores relacionados con la menstruación o el ciclo menstrual en general, el denominado “dolor de ovarios”, los dolores de cabeza pre o postmestruales, incluso hay mujeres que sufren dolor al momento de la ovulación.

El dolor de cabeza es uno de los padecimientos más universales, pero como el dolor no es factible de medir, también constituye una de las excusas más socorridas en la historia de la humanidad.

Muchas personas en la actualidad —y algunas casi diariamente— sufren de dolores de cabeza que no están acompañados de alguna obvia enfermedad subyacente. Esos dolores de cabeza pueden ser fuertes y pueden dejarlo a uno imposibilitado y no siempre son fáciles de aliviar. Tal vez éste sea el tipo de dolor de cabeza que le es más familiar y sin duda uno del que estaría muy agradecido de poder librarse.

Por lo que hemos considerado hasta ahora, es evidente que no todos los dolores de cabeza son iguales. Por lo tanto, lo que uno puede hacer con su dolor de cabeza depende de la clase de dolor de cabeza en particular que usted sufre y qué es lo que lo provoca.

En el tratamiento inmediato de su dolor de cabeza, el remedio más simple que las circunstancias permiten es prescribirse a sí mismo un analgésico

Sin embargo, cuando lo permiten las circunstancias otros procedimientos pueden traer alivio con o aun sin el uso de drogas analgésicas. Su dolor de cabeza producido por tensión o por contracción muscular quizás reaccione con solo un breve período de descanso y relajación. Si uno puede interrumpir sus actividades rutinarias y puede acostarse por media hora o más en una habitación tranquila, sin duda sentirá los beneficios. Adicionalmente, si uno tiene un amigo que puede dar un masaje suave o fricción a los músculos del cuello por solo diez o quince minutos, esto hará mucho para ayudar a relajar los músculos responsables de su dolor de cabeza producido por tensión.

Si su dolor de cabeza no puede ser aliviado con las medidas mencionadas, entonces sería prudente buscar el consejo de un médico.

El dolor de cabeza es parte de un mecanismo protector por tanto no es prudente tratar continuamente solo con el efecto y no tratar de hacerle frente a la causa. Por lo que hay que evitar o eliminar algunos de los factores que lo predispongan entre los que se encuentran la excesiva indulgencia con la comida o el alcohol, o el estar expuesto a una atmósfera sofocante, mal ventilada.

Se ha comprobado en múltiples investigaciones que el empleo de los analgésicos en exceso puede resultar en una intensificación del dolor, sobre todo en los dolores de cabeza, y lo relacionan con disminución de los niveles de serotonina.

Muchos procedimientos especializados utilizan técnicas y métodos para ayudar al organismo a liberar ‘endorfinas’ (sustancias químicas que el cuerpo produce de manera natural) a fin de disminuir el dolor y la ansiedad, y evitar la dependencia de los analgésicos.

La especialista Barbara Ann Brennan en su libro Manos que curan, expresa: Volver al estado sano exige mucho más trabajo y cambios personales que el mero hecho de ingerir unas píldoras recetadas por el médico. Sin ese cambio personal, el individuo llegará a crear otro problema que le hará retroceder al origen primero de la enfermedad. He comprobado que la clave está en la fuente y tratar la fuente exige, por lo general, un cambio en la vida, lo que en último término, conduce a una existencia más acorde con el núcleo del propio ser. Conduce a la parte más profunda de nosotros mismos.

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